Datos clave sobre Napoleón Bonaparte
Feb 27, 2026
Uno de los personajes más populares de toda la historia. Pasó de ser un modesto subteniente de artillería a emperador de Francia en pocos años. Fue un brillante estratega militar y un ícono cultural. Te contamos datos clave para que lo conozcas…
Primeros años y juventud
Nació el 15 de agosto de 1769 en la isla de Córcega. Un dato curioso es que la isla fue adquiria por Francia un año antes de su nacimiento, es decir, por poco Bonaparte no era francés.
Aunque no destacó académicamente, dedicó mucho tiempo a la lectura de obras grecolatinas y al estudio de las matemáticas; también se esforzó por aprender francés, idioma que mantuvo con un característico acento italiano a lo largo de su vida. Gracias a la influencia de su padre ingresó como becario del rey en la escuela militar de Brienne con apenas diez años.
Tras completar su formación en 1784, fue admitido en la École Royale Militaire de París; ahí mostró un ferviente interés por la lectura de autores militares e ilustrados, conocimientos que aplicaría posteriormente en el campo de batalla.
Revolución Francesa y República
Durante los siglos XVII y XVIII, Francia fue gobernada por una monarquía absoluta, es decir, que todo el sistema político (legislativo, ejecutivo y judicial) estaba en manos del rey por “derecho divino”. También el sistema fiscal era injusto: el clero y la nobleza estaban exentos de muchos impuestos y la carga recaía sobre los campesinos, burgueses y obreros, que representaban la gran mayoría de la población.
En 1774, Luis XVI y María Antonieta subieron al trono; aunque son personajes muy icónicos, durante su gobierno el país sufrió una crisis económica, política y social, agravada por su participación en la Independencia de Estados Unidos. La situación se volvió insostenible y en 1789 estalló la Revolución Francesa, motivada por los ideales de la Ilustración: libertad, igualdad y fraternidad.
La toma de la Bastilla, Jean-Pierre Houël, 1789.
En 1792 nació la Primera República francesa y poco después los reyes fueron guillotinados. Bonaparte se incorporó a las filas del ejército del nuevo gobierno y destacó por sus tácticas militares autodidactas. Su notable actuación para detener a los ingleses en el asedio de Toulon, su capacidad de trabajo y serenidad bajo el fuego le valió el nombramiento de general de brigada.
En 1795, Jean-Paul Barras, miembro del Directorio, convocó a Bonaparte para sofocar una insurrección monárquica. Su victoria no solo le granjeó fama, sino también un ascenso significativo en el nuevo gobierno. A partir de este momento, el camino de Napoleón hacia el poder no conoció obstáculos.

Retrato del general Bonaparte, Jacques-Louis David, 1797.
Josefina de Beauharnais
Josefina y Napoleón se conocieron en 1795 durante un evento social. Pronto surgió una intensa historia de amor que los llevó al altar apenas un año después. Son célebres las apasionadas cartas que Napoleón le enviaba durante sus campañas militares, cargadas de deseo y ternura. Sin embargo, las infidelidades de Josefina provocaron en él profundos episodios de ira y melancolía, que, paradójicamente, también alimentaron su ambición y energía en el campo de batalla.
Un genio militar
Bonaparte logró grandes victorias militares a lo largo de su carrera. Tuvo una excepcional capacidad para visualizar sus campañas, concentrar sus ataques y anticipar los movimientos de sus enemigos. Combinó a la perfección el empleo de la infantería, la caballería ligera y la artillería móvil. Incluso en un periódico de 1797 se publicó que “Bonaparte vuela como el relámpago y golpea como el rayo. Está en todas partes y lo ve todo”.
El primer retrato que encontramos de Napoleón como un héroe fue el realizado por Antoine-Jean Gros. Vemos al general colocando la bandera de Francia en el puente de Arcole durante una batalla de 1796.
Bonaparte en el puente de Arcole, Antoine-Jean Gros, 1796.
Expedición a Egipto
El Directorio encomendó a Napoleón la conquista de Egipto para debilitar a Inglaterra en 1798. Aunque la campaña militar finalmente fracasó, el viaje dejó una huella gigantesca en la historia del arte y del conocimiento. Napoleón no viajó solo con soldados: llevó 150 intelectuales, científicos e ingenieros cuya misión era conquistar la cultura y el pasado egipcio. Mientras el ejército luchaba bajo el sol abrasador, los investigadores medían terrenos, estudiaban el desierto, identificaban animales y plantas, y registraban la vida cotidiana del país.
Lo más extraordinario fue el encuentro con el antiguo Egipto. Los sabios exploraron templos y tumbas como Luxor, Dendera, Philae y el Valle de los Reyes. Cada relieve, columna y jeroglífico fue dibujado con un detalle nunca antes visto. Cuando la expedición regresó a Francia, miles de notas e ilustraciones se transformaron en una obra monumental: la Description de l’Égypte, publicada entre 1809 y 1828. El descubrimiento arqueológico más importante fue el hallazgo de la Piedra de Rosetta que más tarde ayudaría a Champollion a descifrar la escritura jeroglífica.

Bonaparte ante la Esfinge, Jean-Léon Gérôme, 1886
Bonaparte, emperador
Para afianzar su poder, Bonaparte se autoproclamó cónsul vitalicio de Francia en 1802. Sin embargo, con el objetivo de consolidar su puesto, le aconsejaron transformar el consulado vitalicio en un imperio hereditario.
Así, en mayo de 1804 se Bonaparte se autoproclamó emperador, lo que causó gran estupor en Francia y Europa. En una suntuosa ceremonia en la Catedral de Notre-Dame, Napoleón se coronó a sí mismo y a su esposa, en lugar de seguir la tradición de ser coronado por el papa, creando un momento icónico en la historia de los imperios.

La consagración de Napoleón, Jacques-Louis David, 1807.
Guerras Napoleónicas
Durante su etapa como emperador, se embarcó en un espiral expansionista a través de las famosas Guerras Napoleónicas, con batallas colosales y memorables como Trafalgar, Austerlitz, Borodino y Leipzig, que dejaron una huella en la historia europea. Para 1812 el Imperio abarcaba una gran extensión territorial, con reinos y estados regidos por parientes o compañeros de armas de Bonaparte.
Invasión de Rusia de 1812
Uno de los mayores fracasos de la carrera militar de Napoleón fue la campaña de Rusia, donde miles de soldados murieron por las condiciones de clima extremas. Aunque logró ocupar Moscú, la estrategia de “tierra quemada” empleada por los rusos, junto con la crudeza del invierno, obligó a los franceses a una retirada catastrófica. Esta campaña no solo significó una pérdida devastadora en términos humanos y logísticos, también marcó un punto de quiebre en el auge de sus conquistas.

Napoleón con Moscú en llamas, Adam Albrecht, 1841.
Divorcio de Josefina y matrimonio con Maria Luisa de Austria
El divorcio de Napoleón y Josefina en 1810 se debió a la falta de un heredero varón, crucial para la estabilidad dinástica.
Para fortalecer alianzas, Napoleón se casó con María Luisa de Austria en 1810. De esta unión nació su hijo, Napoleón Francisco José Carlos Bonaparte, al que da el título de rey de Roma, destinado a heredar el Imperio.
Fin de la era napoleónica
En 1813 Napoleón sufrió una durísima derrota ante la “Gran Alianza” formada por Austria, Rusia, Prusia y Suecia en la batalla de Leipzig y, aunque aún lograría victorias parciales sobre sus enemigos, abdicó en abril de 1814 en el Tratado de Fontainebleau y se establecieron las condiciones de su exilio a la Isla de Elba.
En 1815 Napoleón regresó a Francia con un pequeño ejército (al que se fueron sumando más hombres) para tratar de recuperar el poder, pero fue inútil. Fue vencido en la Batalla de Waterloo por el duque de Wellington. Tras la derrota fue nuevamente exiliado, esta vez a la isla de Santa Elena, donde falleció pocos años después en 1821.

Napoleón en Fontainebleau, Paul Delaroche, 1840.
El arte napoleónico
Napoleón, consciente de la importancia del arte para consolidar el poder, encargó obras que utilizó para exaltar su figura, dando origen a algunas obras maestras del arte occidental.
Pintura neoclásica
Las pinturas más famosas que representan a Napoleón Bonaparte (en especial las que realizó Jacques-Louis David) son de estilo neoclásico, que surgió a mediados del siglo XVIII como rechazo al rococó y al barroco tardío. Su característica principal fue el retorno a los cánones clásicos grecolatinos sumado a una búsqueda de la utilidad y el bien común, es decir, retrataban ideales estéticos al mismo tiempo que recuperaban los éticos y políticos, como la justicia, el honor y el patriotismo.

Napoleón cruzando los Alpes. Jacques-Louis David, 1803.
Monumentos conmemorativos
Napoleón mandó construir monumentos conmemorativos de sus batallas más gloriosas evocando la época imperial romana.
El mas impresionante es el Arco del triunfo de l’Étoile de más de 50 metros de altura. De sus superficies lisas sobresalen cuatro conjuntos escultóricos realizados por artistas destacados de la época. Entre sus relieves encontramos La marcha de los voluntarios de 1792, también conocida como La Marsellesa, de François Rude; representa alegóricamente el reclutamiento masivo de ciudadanos franceses para defender la Revolución ante la invasión extranjera.

Arco del triunfo de l’Étoile
La figura de Napoleón en obras artísticas
La deslumbrante carrera de Napoleón Bonaparte alteró la historia de Europa y fascinó a sus contemporáneos. Incluso Beethoven le dedicó su sinfonía “Heroica” (aunque retiró la dedicatoria cuando se autoproclamó emperador), y Lamartine y Víctor Hugo exaltaron su figura en sus obras.
La importancia de Napoleón Bonaparte radica en su profundo impacto en la historia de Europa y en la configuración del mundo moderno. No solo fue un brillante estratega militar que transformó la manera de hacer la guerra, sino que también fue un reformador que consolidó muchos de los ideales de la Revolución Francesa, como la igualdad ante la ley, la educación pública y la centralización del Estado. Su legado jurídico, especialmente el Código Napoleónico, sigue siendo la base de numerosos sistemas legales en la actualidad. Además, su figura simboliza la ambición, modernidad y la contradicción de una época marcada por la transformación política y social, lo que lo convierte en un personaje clave para comprender el tránsito del Antiguo Régimen al mundo contemporáneo.
Bibliografía
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Bertier, G. (2009). Historia de Francia. España: Rialp.
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Price, Roger. (2016). Historia de Francia. España: Ediciones Akal.
Autora

Sara Padilla. Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y escritora con estudios en Escritura Creativa y Crítica Literaria por la Universidad Nacional Autónoma de México.